Algunas horas me he pasado trasteando en el cuarto oscuro haciendo mis revelados en blanco y negro hasta conseguir hacer emerger una imagen de un papel mojado, hoy día, esa emoción se siente de otra manera. La cubeta es reemplazada por la pantalla del ordenador o bien vemos el resultado a través de la pantalla de la cámara a los pocos segundos de haber
apretado el obturador.
Muchas son las sensaciones que he experimentado en cada uno de los viajes realizados, pero la que más me satisface y emociona, es la de poder captar en imágenes lo que sucede a mi alrededor.
El trajín de la gente en el mercado de Nairobi, el encanto del zoco tunecino, los rituales de los chamanes en Guatemala, las danzas masais en medio de la sabana tanzana o las exibiciones de los pigmeos en el más recóndito lugar de la selva congoleña... es el contraste
y la diversidad que existe en cada lugar lo que hace bello a este planeta.
Pero si hay algo que aún me entusiasma más, es tener en el visor a cualquier protagonista de la fauna salvaje. Esa sensación de ver y no ser visto dentro del hide, o por el contrario, el reto que conlleva intentar un buen acercamiento sin ningún tipo de camuflaje. Tener todos los sentidos a la máxima potencia: "¡algo se mueve por allí!"..., "¡Los arrendajos 'chillan' demasiado y el bosque se calla!"... "Hay desbandada en la marisma", "¿qué será lo que llega?". Son momentos únicos.
Gracias a Salva que empezó a investigar de qué manera se podía acoplar la cámara digital al telescopio y con la ayuda de la web Photodigiscoping.com, me sumergí en el Digiscoping.
Pero también están los madrugones, el frío, el calor, las horas interminables dentro del hide, kilómetros y más kilómetros, llegar a casa a horas intempestivas... Y es entonces cuando me dicen: "¿de verdad que es ésto lo que te gusta?. ¡No me cabe ninguna duda!. El cansancio de una jornada lo elimino planificando la próxima salida y va disminuyendo cuando comparto las aventuras o desventuras del día y compruebo los resultados, que en el mejor de los casos igual son tan sólo unas pocas fotos las que me convencen, pero sólo por eso ya me merece la pena. En definitiva ¡que estoy más enganchada que un chicle a la suela de un zapato!.
Conseguir imágenes de aves es mi principal objetivo y casi siempre lo hago carrileando con el equipo montado en el coche. Las aves aguantan más y el Digiscoping me ofrece el acercamiento necesario para disfrutar de su comportamiento y poder fotografiarlas. También me gusta mucho preparar una sesión con una especie en concreto, como es el caso de la Carraca (Coracias garrulus). Estudiar el lugar, las costumbres del ave, la disposición del posadero y del hide, la luz, la distancia... e imaginar con que acción me puede sorprender.
Mientras estoy escribiendo esta página pienso en las personas que me han ayudado y enseñado a transitar por esta afición con sus consejos y buenas críticas, con sus experiencias y compañía o simplemente dejándome observar como realizan su trabajo.
En las enseñanzas, la paciencia y amistad por parte de Marcos Lacasa. En Cristóbal Rueda por compartir sus conocimientos y por su compañerismo, en Adolfo Ventas por sus consejos y por hacerme ver la belleza en una fotografía. La camadería y los buenos momentos de pajareo junto a Fernando Zamora.
Y por supuesto, los compañeros de Photodigiscoping.com que siempre están ahí, con sus comentarios y ánimos. !Mil gracias a todos!.
Pero en esta aventura no viajo sóla, son tres los motores que me impulsan y aunque a veces me acompañan, los días que me escapo sóla lo pasan con "menús improvisados" y siempre están pendientes de mi llegada esperando a que les cuente como me ha ido.
En este viaje todavía me queda mucho camino por recorrer, vuelan muchas imágenes en mi imaginación por alcanzar, ¡debe ser que tengo la cabeza llena de pájaros!, así que lo mejor que puedo hacer es, seguir aprendiendo.